Ayer en la Biblioteca de la UNACHI, se llevó a cabo la presentación del libro "El Sindicato del Siglo XXI, entre la gloria y la utopía" escrito por Carlos Ayala. En su mayoría el público presente estaba conformado por estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Chiriquí, ya que la invitación fue extendida por uno de nuestros profesores.Carlos Ayala, comentando acerca del libro, me impresionó mucho con dos de sus aseveraciones que bien pueden aplicarse a lo que ocurre en mi Facultad de Derecho. El decía que en el mundo, la globalización ha traìdo consigo una serie de cambios que más que tecnología de punta para alcanzar el desarrollo, ha producido un retroceso en las capacidades mentales e intelectuales del ser humano. Los hábitos como la lectura en Panamá son casi ilusorios. Hablando de estadísticas, decía que en Alemania, el ciudadano leía un promedio de hasta 25 libros por año, en Chile 16 y en Pánamá se leen 3 por año.
Bromeaba contando cómo antes se reunían los muchachos a disfrutar juegos de mesa, donde se necesitaba la participación de varios. Mencionaba además la costumbre de reunirse a escuchar música y cantar en coro. Sin embargo, a raíz de los avances tecnológicos, cada quien juega individualmente con su Game Boy o escucha la mùsica que le dá la gana en su MP4. La gente no se conoce en convivios, en bibliotecas ni parques, sino a travéz del MSN. Es decir, lo que antes complacía hacerlo en grupo, ahora es gustoso hacerlo de forma solitaria. De hecho, ha generado consecuencias como el aislamiento del individuo, la negativa a formar un grupo con un interès comùn y a socializar.
De esto sacaba como conclusión que al invitar a un obrero a formar parte de un sindicato, éste se rehusaba pues la reacción común es, ¿qué me tocaría a mí?
De esto sacaba como conclusión que al invitar a un obrero a formar parte de un sindicato, éste se rehusaba pues la reacción común es, ¿qué me tocaría a mí?
Sabiendo que una organización de este tipo existe única y exclusivamente para defender derechos y solicitar beneficios en favor del obrero, es decepcionante que algunos ignoren el llamado, sobre todo porque al alcanzar conquistas y logros, las mismas no serían solo para los integrantes del sindicato sino también para aquellos que dan la espalda a la unión.
Lo anterior es igualmente comprensible y aplicable a la Facultad de Derecho de la UNACHI. Cuando un número plural de estudiantes se agrupa para exigir mejoras en la educación y estructuras de la Facultad, no lo hace exclusivamente para sus 25 o 30 miembros sino para la totalidad de estudiantes que conforman la facultad. Por eso es tan necesaria la unidad y el apoyo de los 700 compañeros restantes. Porque cuando los planes y objetivos trazados son respaldados por la gran masa estudiantil, más poderosa que cualquier otro estamento en la Universidad; es más fácil su consecución.
Por cuestiones de trabajo, he tenido que promocionar Conferencias, Seminarios y Conversatorios con temas de Derecho. Al invitar a compañeros a participar de ellos me he topado con que antes de respondser SI o NO, me preguntan ¿dan certificados?
Mencionaba Carlos Ayala que, hay cuatro poderes en el mundo. El poder económico, el poder político, el poder de los medios de comunicación y el poder del conocimiento. Los tres primeros se esfuman con el tiempo, es decir, son pasajeros. Sin embargo, el conocimiento es lo ùnico que nadie te puede arrebatar y por lo visto, es lo que menos nos ineteresa conseguir.
La cultura de individualización de la conciencia existe en nuestra Facultad de derecho. Primero yo, segundo yo y tercero yo, porque yo soy yo y nunca habrá nadie igual que yo. Olvidamos que para variar, además de que nos den, también podemos brindar u ofrecer algo.
Tenemos tantas necesidades. El edificio, el consultorio jurídico, actualización de los planes de estudio, biblioteca jurídica, internet; muchos creen que esto es imposible de conseguir y están equivocados. Las cosas no son del que las tiene sino del que las necesita. Si se trabajara en conjunto, si se tuviera voluntad para actuar libre de presiones políticas a nivel interno de la facultad, a nosotros NADIE NOS AMEDRENTARIA.
Nuestra realidad panameña, afronta un serio problema en cuanto a Sindicatos se refiere. Muchos de estos colectivos han degenerado al grado de parecer otro PARTIDO DE OPOSICIÔN contra el Gobierno de turno. El horizante no debe tornarse borroso a causa de ambiciones egoìstas, no es cuestión de tornarnos enemigos de quiènes podrìan cooperar con nosotros en la conquista de nuestros ideales.
Los estudiantes, sobre todo los de derecho, cuando se unen no producen gracia ni dan oportunidad a las autoridades para perder tiempo. Nuestras acciones deben ir dirigidas al alcance de nuestras metas, sin que eso signifique entorpecer las actividades y labores que las otros se han propuesto.






